La jornada discurrió en la Casa Hermandad de Pilas, donde se preparó el altar para custodiar al Bendito Simpecado, comenzando con el rezo del Ángelus a las 12:00 horas como es tradición. Desde allí, los participantes se trasladaron a la Ermita para celebrar la Santa Misa a los pies de la Reina de las Marismas.
La celebración fue oficiada por el Director Espiritual, D. Rubén Blasco, quien en su homilía habló de “una fe que no se queda en palabras ni en la emoción del Rocío, sino que se traduce en gestos concretos de caridad al volver a la vida diaria”, recordando que “estamos llamados a ser sal y luz, viviendo una devoción verdadera que se nota en cómo amamos y servimos a los demás”. Las voces del Coro Apóstol Santiago acompañaron la celebración, ayudando a elevar la oración ante la Virgen.
A la misa asistieron la alcaldesa y la concejala de Urbanismo de Aznalcázar, mostrando su apoyo a la Hermandad del Rocío y su vinculación con la tradición local.
Tras el encuentro con la Blanca Paloma, la Hermandad del Rocío celebró un ágape de convivencia en la Casa Hermandad. Uno de los momentos más emotivos fue la llegada del Simpecado, anunciada por la flauta y el tambor del tamborilero y recibida con los cantos del Coro Juvenil y de numerosos hermanos, reflejo claro de una hermandad viva, donde la fe se transmite de generación en generación.
La Junta de Gobierno desea dar las gracias a todos los hermanos, devotos, hermandades y autoridades invitadas que, a pesar de las dificultades, acompañaron a la Hermandad del Rocío en este día tan especial. Asimismo, quiere trasladar un mensaje de afecto a quienes no pudieron acudir, entendiendo la prudencia ante las circunstancias adversas.















