viernes, 19 de junio de 2026

Conmemoración

La Hermandad del Rocío de Gelves afronta el Camino con nuevos retos en su cuadragésimo aniversario

La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Gelves ya se encuentra en camino hacia la aldea almonteña para reencontrarse con la Blanca Paloma. Una peregrinación que inician con gran carga emotiva al celebrarse, este año, el 40 aniversario de la fundación de la Hermandad.

Para conmemorar estas cuatro décadas de fervor a la Virgen del Rocío, la Misa de Romeros se ha celebrado en la Plaza de la Barriada Andalucía, el mismo enclave exacto donde se ofició la primera misa de la hermandad hace 40 años. Un guiño a las raíces que ha marcado el inicio de un camino lleno de fe, recuerdos y reencuentros.

La Hermana Mayor, María Santos, que este año vive el Rocío de una manera doblemente especial al realizar el camino embarazada y al ser su último año al frente de la Junta Directiva, destacaba el apoyo constante que tiene de sus compañeros y aseguraba que el Rocío es “fe basada en tradición porque la fe se vive en familia y en el Rocío aún más”.

Destacaba la hermana mayor del Rocío de Gelves “la buena salud” de la que goza la hermandad gelveña gracias al auge de la juventud que les está permitiendo posicionarse y destacar en el ámbito rociero “por la forma de vivir el Rocío y por cómo se están haciendo las cosas. Creemos que se está haciendo bien y la gente está contenta y eso es lo importante”.



Actualmente cuentan con 800 hermanos y, en esta ocasión, 400 realizan el camino a pie acompañando al Simpecado. La comitiva rociera se completa con una infraestructura que incluye 40 caballos, 40 remolques y diversos vehículos de apoyo.

Según María Santos, tras la emotiva Misa de Romeros y salida, se vivirán otros momentos claves como el paso por San Diego en Almensilla, la parada de la primera noche en la Finca Echarena y la llegada el jueves a Villamanrique. Además, este año se incluye como novedad la parada en la punta de la Raya Chica y, por supuesto, el encuentro con la Virgen en su santuario, donde los romeros presentan sus intenciones y deseos como salud y poder volver cada año a sus pies.

Como Hermana mayor, Santos aseguraba que el camino se vive de forma diferente, con la misma fe y devoción, pero con otras responsabilidades para que todo transcurra con normalidad y sin incidentes. “El camino, decía, es una manifestación muy importante de fe, da muchos momentos para hablar con gente, descubrir personas, replantearte muchas cosas, reflexionar, en definitiva, vivir cosas que no vivimos en la rutina diaria y, por eso, cuando se hace el camino se vuelve a casa de una manera diferente”.
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