Uno de los puntos clave en el camino hacia El Rocío es el conocido Vado del Quema en la localidad sevillana de Aznalcázar que se levanta en un enclave natural inigualable a orillas del Río Guadiamar. Por este paraje pasan a lo largo de estos días más de 60 Hermandades y Asociaciones rocieras que realizan el camino hacia la aldea para honrar a la Blanca Paloma.
Como marca la tradición, la última en pasar al anochecer del miércoles es la anfitriona, la Hermandad de Aznalcázar que rodeada de velas y bengalas (en el caso de otros años, que en esta ocasión no han podido utilizar) y creando un ambiente sinigual ha hecho disfrutar tanto a los propios romeros como a los visitantes que han acudido al lugar para presenciar el momento.
En el Templete de la Virgen del Rocío esperando la llegada de la Hermandad se encontraba parte del equipo de Gobierno del Ayuntamiento aznalcazareño, entre ellos, Juan Antonio Pérez Martos, teniente de alcalde y delegado de Turismo que aseguraba que el paso de Hermandades por el Vado del Quema, declarado de Interés Turístico de Andalucía, es uno de los momentos más señalados del camino que destacan tanto las Hermandades como los visitantes. “Aznalcázar expone al público uno de sus mayores patrimonios, por un lado el religioso y cultural, pero por otro, el natural pues se encuentra en un entorno envidiable junto al Río Guadiamar que conformó las Marismas de Doñana”. “Es una oportunidad, subrayaba, para mostrar los valores y la riqueza de nuestro municipio”.
Pérez Martos destacaba que este punto forma parte de una primera etapa por la que pasan cerca de setenta Hermandades que confluyen y se van ordenando para el camino. “Para Aznalcázar el Paso de Hermandades por el Vado del Quema es una fecha señalada en el calendario y un reclamo cultural, turístico y religioso por el que siempre se ha luchado”. Asimismo, indicaba que todo está transcurriendo con tranquilidad y se está desarrollando sin ningún incidente reseñable a excepción de algún retraso.
Por su parte, la Hermana Mayor, Basi Fuentes, que está en su último año con este cargo dijo vivir el camino más relajada pero con la misma responsabilidad que siempre. Explicaba que se ponen en camino cerca de 300 peregrinos y una veintena de remolques. La Hermandad cuenta además con bastantes jóvenes y niños más pequeños por lo que el futuro de la misma está asegurado pues muestran su interés y se implican con esta tradición que a lo largo de los años ha ido pasando de generación en generación.
La Hermana Mayor dijo vivir con emoción su paso por el Vado del Quema pero que en el camino también hay otros puntos importantes como Villamanarique y la presentación el sábado en el Rocío. Allí será donde se postren ante las Reina de las Marismas con un deseo, el habitual de todos los romeros, pedirle salud para poder volver el próximo año.
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